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Un diario de viaje y reflexiones. Un anecdotario no tan real, mucho menos verídico. Al fin de cuentas, como el teatro mismo, una gran mentira.
domingo, 24 de abril de 2011
Crítica "Sr. y Sra. Camas" Diario Clarín
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TELEVISION
Un baúl lleno de audacia
“Sr. y Sra. Camas” La comedia que produce y protagoniza Florencia Peña para Canal 7, debutó anteanoche con una sobrecarga de estímulos y... antes de hora.
- 20.04.2011 | Por Luis María Hermida Especial Para Clarín
Con un baúl lleno de audacia, buenas intenciones y pretensiones -dicho esto en el mejor de los sentidos- Florencia Peña, finalmente, desembarcó en la pantalla de la televisión estatal con su anhelado proyecto personal.
Sr. y Sra. Camas (Canal 7, lunes a jueves a las 22.30) tiene a la ex Mony de Casados con hijos como creadora de la idea, junto a Adriana Lorenzón ( Montecristo , El elegido ), como productora, junto a Oruga y Canal 7, y como protagonista, compartiendo rubro con Gabriel Goity.
Ellos son Débora y Nacho, una pareja de consejeros matrimoniales que, desde su CAMAS (Centro de Ayuda a Matrimonios Antes de Sucumbir) y mediante un revolucionario método de auto ayuda para parejas, se proponen, antes que nada, salir del pozo. Están en la lona y endeudados. Una serie de coloridos parientes/colaboradores los acompaña en la empresa. Desde Shirley (Mirta Busnelli), madre de Débora y alocada asesora espiritual, hasta Pedraza (Damián Dreizik), un oscuro médico nutricionista, pasando por Olimpia (Carola Reyna), una sexóloga ultraliberal que solo quiere casarse y tener muchos hijos, Antonia (Patricia Echegoyen), una especialista en finanzas, un asesor de imagen gay (Nicolás Scarpino), una jefa de prensa que odia a Débora y ama a Nacho (Lola Berthet) y un asesor legal misógino (el uruguayo Gustaf), entre otros. Gustaf, junto a Coco Echagüe (hace de ordenanza) y Jorge Esmoris, el Dr. Viglietti -el verdadero inventor del método y al que los Camas se lo robaron-, son un trío de actores uruguayos que convocó Peña luego de trabajar con ellos en Porque te quiero así , la comedia que protagonizó el año último en aquel país.
Si la idea del programa era sorprender, lo lograron. Y no sólo porque empezó 20 minutos antes de lo previsto (anunciado para las 22.30, arrancó a las 22.10, apenas terminó el fútbol) sino porque no se parece a nada. Habría que remontarse al malhadado Cybersix noventoso para encontrar algún intento de fusionar, aunque con características muy distintas, televisión ycomic .
Si la idea era poner toda la carne al asador de movida, también lo lograron. En tal sentido la pantalla/parrilla se vio desbordada, y en un sentido literal, de estímulos, efectos, guiños retro, trazos gruesos, complicidades varias, musicales, colorido y excitación al borde del paroxismo.
Con sus exteriores de fondos dibujados en croma, su estética saturada y su derroche de extravagancia, Sr. y Sra. Camas se propone, antes que nada, posicionarse como un programa “distinto”, buscando sacudir el presunto adocenamiento de la ficción televisiva más exitosa. Algo en verdad tan cierto como que lo “distinto” siempre es una consecuencia y no un presupuesto previo.
Bueno en el debut lo de Carola Reyna, Damián Dreizik, el uruguayo Gustaf y Marley con peluca (guest star ) y prometedor lo de Busnelli, Lola Berthet y Esmoris. De Peña y Goity siempre se puede esperar lo mejor, siempre y cuando la exasperación sin pausas ni matices deje paso a los comediantes notables que son.
Punto de partida repetido.
Hoy.
En este cuarto oscuro. Ring de box. Suena la campana que anuncia el término de otro round de 365 segundos. Ya tengo el ojo morado, pero también he pegado. Mis piernas son rápidas. Se bailar. Esquivo. Me dan. Doy. Respondo para que respondan. Abrazo cuando estoy cansado, pero no me dejo abrazar.
Hoy.
Lejos de tirar la toalla, me seco las lágrimas con ella. Sin protector digo la letra que me aprendo todas las madrugadas. Ese guión reescrito por mi ego e interpretado por mi corazón. Solitario evito irme contra las cuerdas mientras la lona socarrona me llama excitada. No me entrego. Voy por más. El estadio está lleno. Ha venido gente a verme perder pero no le voy a dar el gusto. Aguanto el dolor fruto de la ansiedad y la desidia. Banco el castigo para poder castigar. Me muevo con premeditación pero sin alevosía. Espero el momento justo para meter el gancho.
Hoy.
Miro hacia atrás y hasta el banquito me han sacado. Las luces no me dejan ver a mis pocos afectos, mucho menos escuchar sus gritos. Pero se que están, sufriendo, pero están. Entonces es cuando analizo los asaltos. Uno por uno. 35. No ha estado tan mal. No me han noqueado. Supe noquear. Los amores golpean sin guantes. Los fracasos no resbalan en la piel, mucho menos las noches que no dan tregua en colchones desconocidos que albergan la bolsa de huesos que soy. Igual voy por el título.
Hoy. Justo hoy.
Peleando, de puño y letra. Me levanto de mi rincón para escribir más rounds. Estirando la caída mientras pocas cosas me divierten. Manteniendo la tensión. Sosteniendo el nervio. Escupo contra la hoja en blanco la sangre. Sigo. Asalto por asalto. Paciente. Observo las nalguitas duritas de la chica que se menea con el cartel que anuncia el próximo round.
Hoy.
Parecen que van 35 mil.
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